lunes, 16 de julio de 2007

Por Natalia Fortuny

Hueso

soy vaquera
busco mi hueso.


cabalgo entusiasmada
aprieto mi rodilla
aprieto los dientes
y cuido mi peinado.


pregunto
el hueso de bebé
que me dieron
hace mucho
¿de dónde vino?


en el campo
llaman luz mala
a la diosa de los huesos

sus hechizos:
cornamentas, fémur, costillares.


eso sí es cabalgar
sobre la tierra azul
se ven estrellas
como las del cielo
pero enfermas.


para que se rían
lo llevo también
en la cabeza
hueso burlón
de negrita.


un perro
conoce el lugar
perfectamente
el sitio donde
descansan
sus huesos.


en cambio
mi madre se queja
por la falta
llora
en el baño
es su cucha
de azulejos.


¿pero quién los puso
contra la carne?


el hueso
es de uno
la parte fantasma
de pesadilla

sostiene
al corazón.


es algo parecido
a un hueso de aceituna
algo de adentro
un desecho
puede dar plantitas
por el ombligo.


entonces es algo
de sentir
y no ver nunca

un pensamiento
un amigo invisible.


a veces
el hueso se adelanta
-una garganta-

y no hay pincel
que lo encuentre.


por si acaso
lleva mis iniciales
como un collar

le puse mis polleras
mi número de serie
jugando
voy a explicarle todo.


La chispa

es primavera
hay sol
en la terraza
el duraznero
que vive en su lata
de pintura de 20 litros
dio todas verditas hojas
nuevas
apretadísimas a las ramas secas
en otra maceta
rectangular
el limonero de limones ácidos
se pone derecho y verde
con la azalea a un costado
que está cansada chata
por dar flor en invierno
no así el jazmín volador
con sus racimos de chicle globo
blancos
y la cala
nació hoy veintiuno
como el bebé de grete stern
lleva un calendario natural
en el corazón
enterrado
y qué digo del sol
todo completo esta mañana
llamo al aire libre
la galería
me paseo desconocida
nueva
por las baldosas
puedo recordar el lapacho en flor
la sombra del paraíso
los frutos de la bixa para el indio y la guerra
el frío del tronco del guayabo
(igual al lomo de las víboras)
las ramas escalera de los pinos
el gomero flexible y torpe
(un primo lejano)
los eucaliptus para arrancar hojas
y corteza tirando desde abajo
el sauce llorón hundido en agua
con la creciente
los palos borracho
padre e hijo
el ceibo que da juguetes rojos
pero no
sólo veo
atrás
como una chispa
a la mariposa negra
grande como un pájaro
mariposa nocturna
de la plata
más insecto que otras
mariposas
no hay que tocarla ni echarla
que trae dinero
polillón
con alas de carne
de cartón negro
da risa cuando se pasa el miedo
pero de cerca
no confiar nunca
levantar la cabeza hasta estar segura
que no nos siguió
adentro de la casa.




de La Chispa (Terrible Poesía, 2006)

1 comentario:

Lilian Bastó dijo...

me encantaron estos poemas!!!